Ricardo Martinelli

Ricardo Martinelli, la opinión: «La mentira tiene patas cortas»

En la vida los eventos suceden porque Dios hace que pasen y muchas veces quien menos te imaginas, que está a tu lado o al lado de otro, al tener discusiones que ofenden, humillan sin querer queriendo, dicen o revelan secretos que se mantenían confidenciales. Esto se hace so pena de proteger a un tercero que tiene una trascendencia de incalculable valor que no hubiese pasado de suceder dicha revelación.

El mundo está lleno de verdades, unas a medias, otras completas, pero al final no hay crimen perfecto. Un secreto no se puede guardar una vez se ha mencionado, se ha escrito, por tanto, todos hablan o dicen a un cualquiera, que por razones diversas lo expresan a terceros. Muchas veces se sabe algo, porque alguien se siente ofendido o por errores que se cometen en el camino y cosas tan simples como hacerse un tatuaje, escribir notas, hablar por celular en grupos donde hay personas que saben «hilar» una conversación al saber quienes son ambos destinatarios y se manifiestan sin querer o queriendo que se sepa que está pensando en especial si se está en confianza íntima.

En este mundo moderno ya no hay secretos ni hablados o escritos, ya que las redes sociales son un fiel reflejo de lo que se hace o se dice, o donde se está bien, sea esa persona o por medio de interpuestos.

En ocasiones el involucrado con otras personas que sin querer o saber se sacan fotos que se publican dando en ocasiones luz de lo que sucede, y atando cabos, sí pueden llegar a conclusiones que derivan sospechas de algo que sucede, ha sucedido o sucederá.

Estas modernas herramientas definen gran parte de la vida de las personas y solo se tiene que inferir o atar los cabos, si puede deducir lo sucedido, que es muchas veces ocultado. Por eso el refrán «al mentiroso le conviene memorioso». Quien repite una mentira debe repetirla igual, siempre, inclusive sin ser verdad y al pie de la letra, porque hay quienes tienen una memoria de elefante y se acuerdan de todo lo hecho, o dicho, que de repetirse en el futuro, debe ser igual en tiempo, modo y lugar, de lo contrario se comete el error al decir una mentira en el tapete que en otras circunstancias hubiesen pasado inadvertidas.’

Un secreto no se puede guardar una vez se ha mencionado, se ha escrito, por tanto, todos hablan o dicen a un cualquiera, que por razones diversas lo expresan a terceros.

La verdad es dura y hay que saber pasar la página, olvidar lo sucedido, recomponer los factores, dejando no pasar la oportunidad, ya que para un vivo a dos vivos.

Todo está interconectado, solo hay que atarlos, sacar conclusiones y determinar de esta forma las conclusiones debidas que demuestran si se miente o no.

Por eso también se dice «el amor de lejos, es amor de pendejo», pues de captarse una mentira o bien omitir hechos o eventos se hace difícil creer la veracidad de quién dice o no la verdad.

Todo está interconectado en puntos que se conectan entre sí, solo hay que atarlos, sacar conclusiones y determinar de esta forma las conclusiones debidas que demuestran si se miente o no.

La verdad a veces es muy dura, pero hay que ser hombre para reconocerla y saber distinguir un farsante de otro que por errores, omisiones, o simplemente por «tirarse» de vivo al creer que los otros son bobos o como decía mi madre que «no te cojan de pendejo».

La verdad es dura y hay que saber pasar la página, olvidar lo sucedido, recomponer los factores, dejando no pasar la oportunidad, ya que para un vivo a dos vivos.

Por tanto o perdonas lo cometido, y olvidas lo pasado o te largas, pero como dicen «puerco que le gusta la miel ni aunque le corten el hocico», bien sea pasas la página o la página te pasa a ti y es tan simple esta lección de vida, que quienes se creen más vivos que otros, terminan no siéndolo al descubrirse toda la trama que de otra forma no hubiese sucedido.

Fuente: https://www.panamaamerica.com.pa/ricardo-martinelli/la-mentira-tiene-patas-cortas-1140475

Biografía: https://www.ricardomartinelli.info/biografia-ricardo-martinelli/

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